Tres hojas amarillas
La experiencia de ACTIUM COMMUNICATION fue gratificante e instructiva en muchas formas. Era el año 1997. Se acercaba la fecha de la Conferencia Anual de Ejecutivos de Empresa (CADE) de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) cuando Catalina Quelquejeu, del comité organizador, me contacta para pedirme ayuda con su presentación, pero también requería el apoyo para uno de los expositores.
El CADE de ese año era el Primer Foro Empresarial de la Pequeña y Mediana Empresa. La agenda incluía una ponencia sobre el sector agropecuario nacional y su urgente necesidad de modernización, ¿suena familiar? Un expositor invitado, el Ingeniero Rodrigo Marciacq, nos daría una instructiva introducción al tema de carga y manejo de productos agrícolas perecederos en Panamá -algo así como lo que hoy llaman la “cadena de frío”-.
El título era “CENTRO DE ACOPIO REGIONAL DE MERCANCÍA PERECEDERA | Cómo la agricultura nacional se puede beneficiar” y el Ing. Marciacq había sido invitado para exponer la teoría y ventajas para el sector si se contase con este canal de distribución especializado en nuestro país. Era una oportunidad clara, una ventana nueva para la exportación.
El reto: puesto que el tema era un tanto técnico, había que adecuarlo a los niveles de entendimiento de la audiencia del CADE. Además, muy importante, su intención era convencer y captar el interés tanto de los representantes del gobierno como de algunos agricultores grandes que allí estarían. Ah! y había que decirlo todo en media hora.
Pues bien, mi nuevo cliente resultó ser un amable pero tímido ingeniero que nunca antes había hecho una presentación de este calibre, ni mucho menos tenía idea de cómo hacerlo. No se le sentía la vena de “vendedor de ideas nuevas”. Apareció en mi oficina con tres hojas de pad rallado amarillo tamaño legal, escritas a mano, con algunas palabras clave y un par de diagramas que lo decían todo. No había ni una sola fotografía, ni un sólo diagrama de nada.
Así que teníamos primero que ser juiciosos alumnos y aprender el mensaje que el Ing. Marciacq tenía que transmitir en su presentación. Luego entonces, transformarlo en una presentación de diapositivas que no sólo contenían las principales ideas, sino que también tenían que funcionar como un apoyo para el inexperto expositor.
Si no me equivoco fue la última presentación que personalmente hice usando Lotus Freelance Graphics, porque tenía una enorme colección de “clip arts” realmente diferentes a los que todo el mundo usaba en Power Point. Fue un recurso creativo. Esas ilustraciones semi-caricaturescas, originales y no muy conocidas, nos ayudaron a diferenciarnos y mantener la atención de la audiencia.
Entiendo que al final fue todo muy bien. No sé si el gobierno quedó convencido, o si algún adinerado agricultor se le acercó al Ingeniero para hacer negocios. Lo que sí sé es que el antes modesto expositor, presentó entusiasmado su plan para un centro de acopio de mercancía perecedera, gracias a la confianza que le inspiró el tener una decorosa y muy profesional presentación que unos días atrás era sólo un grupito de hojas de pad amarillo.
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